I and II. What a feast at the New Beverly Theater in Los Angeles. Good, old-fashioned double feature at a reasonable price, with juicy inexpensive food and old-time atmosphere. Getting in at 7 pm and exiting at 2 am after enjoying two of the best classics in movie history. What a treat. Can't say enough about Pacino and his masterful performance, one of the top acting jobs in history. Keaton is magnificent, and so is Duval. Experiencing things like this makes it worthwhile to put up with some of the junky side of living here. And the NewBev, what a venue. It's like going back to my hometown theater 40 years ago. Back to the roots, when I began to love movies; well, not just watching movies, but actually GOING to the movies. Those long lines as a 6-year old, bundled up against the cold, 10 pesetas in the pocket to buy the ticket and candy at "Los Frailes". The smell of pop corn, roasted corn, gummy bears and potato chips; the buzz in the room prior to the lights' going dark; the silence as soon as the roaring lion, or the mountain, or the torch lady, or the broadcasting tower, or the island appeared; the magic slide into a fantasy world where home sadnesses and family squabbles dissipated into endless blue horizons, galloping horses, pirates and sea battles, Roman gladiators or duck soup. The innocence is not there anymore, but that inner light prevails to the point where I can almost return to that virginal state. And I love it. Thanks to masterpieces like Godfather and the unaffected purity of places like the New Beverly Theater. We even had an intermission after reel number 7. Beautiful end of the year.
martes, 31 de diciembre de 2013
viernes, 13 de diciembre de 2013
LOS ANGELES SKID ROW
December 2013. Any day. 10 pm. Christmas lights, Art Walk, galleries and fun; hipster crowds packing hip restaurants in downtown LA. You ask the forces that (wanna) be in the city: urban developers, politicians, yuppies, up and coming financiers and techies, pretend artists and even some real ones, and you'll hear about how LA's downtown is booming; it's a new era; it's more and more like NY. Los Angeles is rebirthing, finally arriving as a first-rate, modern, urban (not suburbialized and parochially self-centered mid-American city). Cool. Yet, just one block off Main Street, across Los Angeles Street, one runs into a darkness and bleakness that seems to me a mixture of Soviet deprivation, Third World poverty and American social neglect. Tent "neighborhoods" on the sidewalks compete for space with rampant trash, meandering and sleeping men, small circles of either companions in disgrace or looting drunkards, depending on the perspective of the on-looker, rats venture boastfully on the dim streets and retreat back into their holes when cars approach. Never seen such misery in my life. Anywhere. It's something plucked out of a maddening future of inequity and glass walls separating the haves from the have nots. We don't need to travel across continents to offer development aid. Heck, all we gotta do is cross a city block. The contrast is dumbfounding: Main Street, fluid traffic, people dining outside restaurants, shinny lights hanging across the street, groups of young professionals laughing, catching up on the latest app and walking to the next trendy bar... One block over, lights go down, cars disappear-save the occasional vehicle lost in the wrong turn-small tents pop up like mushrooms on the sidewalks, men crawl next to crevices on the wall to spend the night, crap in all textures and volumes floods the pavement, trash containers bursting at the hinges, rats cross the streets like hurried petit-burgeoises on their way to the office, police cars drive by slowly or stand on corners watching that the misery does not become unruly... What's one to do? To think? To feel?
jueves, 5 de diciembre de 2013
GRACIAS MANDELA
Muere Mandela. Hace años leí su biografía "Long Walk to Freedom". Puedo decir que fue un libro que me tocó profundamente. Tanto que para mí es la única persona que tengo como "modelo" o como "ídolo". No soy mitómano ni he tenido la fortuna de tener –o de imaginarme– muchos ejemplos a seguir. Sólo Mandela despertó en mi esa clase de admiración. Ser torturado, despreciado, pasarse en la cárcel 27 años de su vida y salir de ella con la capacidad de perdón, con el amor que ese hombre salió me pareció –me parece– abrumador. Se puede luchar por una causa y pasar tiempo en prisión. Se puede salir cambiado. Pero hacerlo de la manera que lo hizo este hombre, capaz de sentarse, dialogar y perdonar a los responsables de un régimen tan despótico y de su sufrimiento, y de asumir las riendas del país por responsabilidad cuando casi seguro lo que él quería era estar tranquilo...casi no hay palabras. Dice el dicho que "sólo los buenos mueren jóvenes". Afortunadamente, en este caso no fue cierto. Seguro que su vida tendrá sombras, como la de todos, pero la luz que proyectó durante buena parte de su otoño e invierno es magnífica y deja huella. No es poco. Thank you, Mr. Mandela.
sábado, 30 de noviembre de 2013
LO MEJOR DE
Tener un blog privado es que uno se siente sin presión de quedar bien o de ser el más lacerante, agudo, inteligente y tal. Da la impresión de que mucha peña, cuando se poner a las redes sociales, se pone en la tesitura de dar lo mejor, aunque eso signifique ser muy cutre, for example. Es decir, que hay twiteradas o feisbukins cuyo mérito estriba en la vulgaridad, lo que presumiblemente hace feliz al posteador y a sus seguidores. Como este blog no lee nidios, aparte de algún despistado, pues me siento liberado para decir cualquier cosa que se me ocurra. Pero a lo que iba: que lo mejor de tener un blog así, privadillo, es que me anoto mis notas para el libro que algún día escribiré sin tener que manchar papel, cosa muy ecológica y, además, astuta porque tal y como tengo la cabeza, seguro que se olvidaría donde escribí esta o aquella entrada, mientras con el bloj me acerco a él y allí está todo. Además acampaño el testamen con fotos, que está muy bien porque me ayuda a recordar. En fin, pues eso, que muy bien lo del bloguerío éste.
Ah, y de paso, ayer fue el día de acción de gracias (Thanksgiving) y cené en casa de la familia de mi amigo Jesús. Muy bien la cena (ya hubiera pillado unas sobras hoy al mediodía, ya) y la conversación, cosas ambas a las que uno no está muy acostumbrado, muy a mi pesar. Como colofón vimos todos reunidos "Luces de la ciudad". Tres generaciones viendo la obra maestra: me reí muchísimo. Un genio Mr. Chaplin. Un verdadero genio. Chapeau. Bonito día.
Ah, y de paso, ayer fue el día de acción de gracias (Thanksgiving) y cené en casa de la familia de mi amigo Jesús. Muy bien la cena (ya hubiera pillado unas sobras hoy al mediodía, ya) y la conversación, cosas ambas a las que uno no está muy acostumbrado, muy a mi pesar. Como colofón vimos todos reunidos "Luces de la ciudad". Tres generaciones viendo la obra maestra: me reí muchísimo. Un genio Mr. Chaplin. Un verdadero genio. Chapeau. Bonito día.
domingo, 24 de noviembre de 2013
ASFLATO
Esto es una muestra del asfalto angelino. Pura brea gastada y meticulosamente empanada con caucho demolido. El paso del tiempo es fácilmente perceptible en las estrías y crevicios marcados a lo ancho, y sobre todo largo, del material pastificado. No en vano Los Angeles conjura el modelo moderno de ciudad transitada de un pasado cuasi-bucólico de tranvías eléctricos, carros de caballo y naranjas preñadas al estrafalo de ciudad cemental y asfaltada hasta el culo. Hete aquí por tanto que el asflato sea prueba, vestigio, elemento estandarizado y estandártico de una ciudad tan poco pacífica como oximorosamente pudiera derivarse de su católico nombre y del del océano que golpea contra su costa.
Nota para literatos compulsivos y quisquillosos de salón: A efectos de esta columna, los términos "asfalto" y "asflato" son perfectamente intercambiables. Cualquier otro error, puntilla u opinión crítica sobre este u otros textos del bloj o de todos mis blojs no acompañada de, al menos, tres comentarios loables, se la apunten y tiren bien de la cadena.
Nota para literatos compulsivos y quisquillosos de salón: A efectos de esta columna, los términos "asfalto" y "asflato" son perfectamente intercambiables. Cualquier otro error, puntilla u opinión crítica sobre este u otros textos del bloj o de todos mis blojs no acompañada de, al menos, tres comentarios loables, se la apunten y tiren bien de la cadena.
lunes, 4 de noviembre de 2013
VALLE DE LA MUERTE
miércoles, 23 de octubre de 2013
FELIZ
He disfrutado durante mi última estancia en Euskadi, que acabó ayer con mi último retorno a LA. He disfrutado de la rutina de comer en casa con mis padres, todos los días a las 2 en punto; de trabajar regularmente en mi pequeño cuarto de estudiante; de salir a tomar un pote con los amigos; de hacer footing por las mañanas; desayunar con mi periódico; hacer el crucigrama en Santa Barbara dentro del silencio del coche; conducir los domingos hasta el polideportivo para jugar el tradicional partido de basket; salir a Oliden o Mandubia con mis padres... Esto me hace feliz. Como el sonido de Radio Clásica a las 9 de la mañana de un domingo mientras giro por la rotonda de Eizaga enfilando la carretera de Azkoitia y veo al fondo el maravilloso macizo Txindoki y el valle del Goierri envueltos en una luz joven y entrecortada por las hermosas nubes otoñales. Eso me hace feliz, como pasear en coche por los carreteras secundarias y terciarias de Araba soñando con pasados medievales y rebosando emoción ante los magníficos campos, macizos y bosques que se me abren ante mí de forma sorprendente, pues siempre descubro parajes nuevos que me tocan el alma, quizás no porque antes no los viera, sino porque no los sintiera.
Puede parecer un juego de palabras, pero no lo es, ya que muchas veces miramos cosas que no vemos porque no estamos abiertos a sentirlas, por eso transcurren ante nuestros ojos sin dejar huella, marca alguna. Pero un día, por suerte o por destino, que no es lo mismo, resulta que aquello que siempre estuvo ahí, aparece ante nuestros ojos, y lo hace cuando estamos preparados para verlo, cuando nuestro corazón, nuestra alma, está preparada. Creo que nos pasa a todos. Y quizás un poco de eso me ha pasado este viaje, que he visto cosas que a lo mejor siempre estuvieron ahí delante, pero no las veía, no las sentía. Llego a Los Angeles con el depósito lleno de belleza vista y sentida.
Puede parecer un juego de palabras, pero no lo es, ya que muchas veces miramos cosas que no vemos porque no estamos abiertos a sentirlas, por eso transcurren ante nuestros ojos sin dejar huella, marca alguna. Pero un día, por suerte o por destino, que no es lo mismo, resulta que aquello que siempre estuvo ahí, aparece ante nuestros ojos, y lo hace cuando estamos preparados para verlo, cuando nuestro corazón, nuestra alma, está preparada. Creo que nos pasa a todos. Y quizás un poco de eso me ha pasado este viaje, que he visto cosas que a lo mejor siempre estuvieron ahí delante, pero no las veía, no las sentía. Llego a Los Angeles con el depósito lleno de belleza vista y sentida.
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