martes, 21 de septiembre de 2010

AMIGOS

Se acaba el verano. Un verano que para mi ha sido muy hermoso,
riquísimo. Lleno de cosas buenas. Es uno de esos periodos que se
llevan en el corazón como una burbuja cálida y suave. La rutina
diaria, la carrera por el bidegorri, el desayuno mágico, las comidas
caseras, Saber y Ganar en la sala, con los padres y, el viaje diario a Arantzazu por Legazpia y bajo la verde y bucólica fronda de Udana, mi reclusión en el estudio polvoriento para crear, pensar y sentir, las tardes de toros en Illumbe con mis padres, el plato de jamón del Txinparta en Urbil, los momentos y cafés con los amigos, la Real, los nudos de duda en el corazón, los atardeceres y los viajes a Beasain, los reconfortantes Magnum de postre, la cena con los compañeros basketboleros y muchos momentos especiales que un día aflorarán en algún poema. Quizás. Recuerdos que me calientan el corazón y me acompañan en esta isla. Mila esker ¡Qué bien!

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