martes, 25 de enero de 2011

ESTADO DE LA UNIÓN

Acabo de ver el discurso de Barack Obama. Espectacular. Un tipo con un
carisma enorme. Viendo estas cosas uno percibe con escrupulosa
definición y cristalina claridad la brecha que existe entre países
como USA y España/Euskadi. Hay cosas que no cambiaría de lo nuestro,
pero una cosa que en la península no existe (las razones son largas de
examinar; quizás algún día lo haga) es la capacidad de imaginar
horizontes comunes, de crear ilusión, de motivar, de construir con
pasión, de afrontar los problemas con unidad y determinación positiva.
Todo eso y más destilan las palabras de Obama. En España todavía pesan
más los complejos y las actitudes mediocres que la grandeza de miras y
la confianza. Lo peor es que eso es lo que se respira en la calle;
nuestros gobernantes son puro relejo de lo que ofrece la población. Lo
bueno es que es posible cambiar. Algún día tendremos líderes que
inspiran y no deprimen, que unen y no dividen, que hablan con respeto
y sin insultar. Un día. De momento, USA nos da un repaso en bastantes
cosas. Lo que pasa es que también aquí una lucha entre la mediocridad
miedosa y el afán de superación optimista. Estas actitudes no son
intrínsecas a un pueblo u a otro, no están en el ADN. Son cosas que se
aprenden, se viven. Aquí han vivido en ese lodazal con Bush y han
salido con Obama. Allí llevamos dos décadas, por lo menos (sin
adentrarnos mucho en la Historia, claro). Pero se puede cambiar. A ver
si lo hacemos para bien.

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