domingo, 24 de noviembre de 2013

ASFLATO

Esto es una muestra del asfalto angelino. Pura brea gastada y meticulosamente empanada con caucho demolido. El paso del tiempo es fácilmente perceptible en las estrías y crevicios marcados a lo ancho, y sobre todo largo, del material pastificado. No en vano Los Angeles conjura el modelo moderno de ciudad transitada de un pasado cuasi-bucólico de tranvías eléctricos, carros de caballo y naranjas preñadas al estrafalo de ciudad cemental y asfaltada hasta el culo. Hete aquí por tanto que el asflato sea prueba, vestigio, elemento estandarizado y estandártico de una ciudad tan poco pacífica como oximorosamente pudiera derivarse de su católico nombre y del del océano que golpea contra su costa.

Nota para literatos compulsivos y quisquillosos de salón: A efectos de esta columna, los términos "asfalto" y "asflato" son perfectamente intercambiables. Cualquier otro error, puntilla u opinión crítica sobre este u otros textos del bloj o de todos mis blojs no acompañada de, al menos, tres comentarios loables, se la apunten y tiren bien de la cadena.

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