domingo, 5 de enero de 2014

FUTEBOL

Domingo 10 de la mañana. Se juntan padres de niños de la escuela Franklin y un servidor, que no soy padre pero podría serlo. Correteamos un poco dirigidos por el entrenador, un irlandés sacado del troquel de arquetipos, y echamos una partidillo. Una pachanga en el sentido más esencial de la palabra. Pocos conocen este deporte así que el nivel es altamente mejorable. Si añadimos las inclemencias físicas de la mayoría, el espectáculo desde fuera debe ser para descojonarse y no parar. Pero hago un poco de deporte, corro y, de vez en cuando me sale alguna jugadita con pase entre lineas que llega a su destinatario; otros no llegan bien porque el receptor ni olió la posibilidad del pase, inició el desmarque quedándose clavado, o yo envié una castaña infumable. Pero está bien. Ando en período de recuperación física (espalda, piernas, uñas y cejas) así que piano, piano voy entrando en forma. Mi único deseo es que no haya lesionados. Por lo demás, este domingo ilumina mis mañanas. Y eso que hoy hay derby en Anoeta. Veré la segunda parte, porque lo primero es lo primero. Aupa Real.

No hay comentarios:

Publicar un comentario