sábado, 31 de mayo de 2014

VUELTA A LA

Llego a LA y me recibe la ciudad entera aunque, curiosamente, apenas la percibo, como si estuviera envuelto en celofán protector. Una vez fuera del caótico aeropuerto –trasiego de masas, coches, algarabía, pitos, luces– nos subimos a la carretera oscura que corta la ciudad como un suave pero firme hilo de seda y llegamos al que será mi hogar, temporal otra vez.

Grabadas en el zurrón de la memoria imágenes de primavera en ebullición, verdes profundos y frondosos, colorida, variable y transformadora. Me alimentarán.

Ayer participé en el partido de Los Silverbacks. Perdimos mal, pero no me lesioné. Hoy vamos a Barstow, 30ytantos grados y desierto. Comeremos china y se nos pegará el polvo a la cara recubierta de protección solar. El cielo azul de punta a punta y el horizonte abierto de par en par. Como la vida misma.

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